Testimonio de celos

Tenía solo 8 años y ya me disgustaba que mis papas me preguntaran porque no obtenía buenas calificaciones como algunos compañeros de la escuela, me enojaba mucho y sin darme cuenta empezaba a compararme con ellos; después, los criticaba y ofendía mentalmente porque sentía que a ellos los querían y a mí no.


No me gustaba que mis papas les dieran regalos, cariño y atención a mis hermanos, ya que sentía que eran sus favoritos y los querían porque eran mejores que yo; por eso, siempre trataba de inventar o decir cosas negativas de ellos, aunque mis comentarios los hicieran sentir mal.


Los pleitos que tenía con mis hermanos consistía desde dejarles de hablar hasta insultarlos, porque a mí me provocaba mucho odio el sentir que me reemplazaban con sus amigos, amigas o familia. Yo quería tener toda su atención, que salieran, hablaran y jugaran solamente conmigo.


Cuando crecí y tuve novias solo quería que me hablara a mí y que estuvieran conmigo porque si no era así, pensaba que me engañaban o se burlaban de mi. Constantemente las acosaba, ya fuera marcándole a su celular, buscándolas en sus casas, revisando sus páginas en internet, viendo con quien platicaban, lo que hacían, o siguiéndolas a donde fueran; todo esto me provocaba mucha ansiedad porque sentía que si me engañaban y que solamente tenía que descubrirlas.


Ellas siempre me pedían que les diera un espacio o que dejara de estar tan pegado pero no lo hacía, ya que pensaba que me lo decían porque me engañaban; entonces las ofendía y pellizcaba para lastimarlas, como si fuera de mi propiedad y nadie se les acercara. Tampoco me gustaba que saliera con sus amigos, amigas ni con su familia, terminaban por alejarse de mí y diciéndome que tenía un problema. Muchas veces me pidieron que no las buscara o molestara, pero no lo hacía, al contrario, seguía celándolas.


Todas mis actitudes de acosamiento y hostigamiento me causaban mucho sufrimiento, no me podía concentrar en la escuela ni en mi casa; nunca estaba con la mente alerta, sino me la pasaba pensando en donde y con quien estaba mi novia en esos momentos. Antes estos pasamientos sentía tristeza al mismo tiempo mucho enojo, porque me daba cuenta que me estaba quedando solo.


Cuando llegue al MOVIMIENTO BUENA VOLUNTAD 24 HORAS DE NEURÓTICOS ANÓNIMOS me pude sentir muy bien, dándome cuenta de que todo estaba en mi mente. Aprendí a respetar el tiempo y la vida de los demás, a sentirme bien con los amigos familia y pareja; a disfrutar de mi vida sin caer en celos. Esta tranquilidad la conseguí a través de los servicios y la recuperación que me ofreció el movimiento.